
Todo el dolor del mundo cabe en el jardín arbolado que se extiende ante la casa sacerdotal Buen Pastor de Toledo, el lugar habilitado en la capital castellanomanchega para acoger a decenas de familiares de las víctimas desaparecidas. Aquí comen, algunos duermen y esperan noticias desde hace dos días...
Todo el dolor del mundo cabe en el jardín arbolado que se extiende ante la casa sacerdotal Buen Pastor de Toledo, el lugar habilitado en la capital castellanomanchega para acoger a decenas de familiares de las víctimas desaparecidas.
Aquí comen, algunos duermen y esperan noticias desde hace dos días.
La gente charla en corrillos diseminados, en un ambiente en el que se mezclan la tristeza, la frustración, la rabia y la incertidumbre; las personas se abrazan de esa forma larga en la que a uno le ...




