
Soy una muerta de hambre con dengues de pija, de acuerdo. Pero, a veces, cuando menos me lo espero, me da un brote de rencor de clase y le monto el numerito a quien menos culpa tiene ante lo que considero un oprobio intolerable. La otra tarde, sin ir más lejos, broté de mala manera en la Puerta de A...
Soy una muerta de hambre con dengues de pija, de acuerdo.
Pero, a veces, cuando menos me lo espero, me da un brote de rencor de clase y le monto el numerito a quien menos culpa tiene ante lo que considero un oprobio intolerable.
La otra tarde, sin ir más lejos, broté de mala manera en la Puerta de Alcalá.
Sí, esa que ahí está viendo pasar el tiempo desde hace dos siglos y medio en el mismísimo corazón de la capital.
La codicia de ciertos hosteleros, consentida por los jerarcas municipales y auto...



