El comienzo de 2026 en el sur de Europa ha estado marcado por la sucesión de fenómenos meteorológicos extremos.
Lluvias intensas, agresivas rachas de viento, fuertes nevadas y olas gigantes han golpeado toda la región mediterránea con excepcional severidad.
Para los países de la zona, responder a un revés de esta magnitud ha representado un desafío complejo, pero por lo general han adoptado medidas anticipatorias que les han permitido limitar el impacto.
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