La localidad chipriota de Akrotiri era este martes un pueblo fantasma.
Las mesas estaban puestas en una taberna junto a la entrada de la base de la Real Fuerza Aérea británica (RAF) atacada el lunes por drones iraníes, listas para que los comensales se sentasen a ellas; pero el local permanecía cerrado a cal y canto, dándole un aspecto fantasmagórico.
Lo mismo ocurría con la pizzería, el restaurante indio y los varios pubs que viven de los gustos de los soldados británicos.Seguir leyendo.
