
Cuando la magistrada Raquel Rodríguez llegó a su nuevo destino el 9 de febrero, encontró una sala prácticamente vacía. Le esperaba una funcionaria sentada frente a una hilera de cuatro mesas. Ella no tenía ni ordenador en su despacho. Así nació el nuevo juzgado de violencia sobre la infancia y la ad...
Cuando la magistrada Raquel Rodríguez llegó a su nuevo destino el 9 de febrero, encontró una sala prácticamente vacía.
Le esperaba una funcionaria sentada frente a una hilera de cuatro mesas.
Ella no tenía ni ordenador en su despacho.
Así nació el nuevo juzgado de violencia sobre la infancia y la adolescencia en Madrid.
Un tribunal de nueva creación que echó a andar ya con atasco de procedimientos.
Hasta el 16 de julio ha recibido exactamente 3.751 causas.
Rodríguez regresa cada tarde a su casa ...




