Los mil menores que aún viven en la calle en Ceuta pasan los días atrapados en un limbo con verbo propio: deambular. Aunque los recorridos son variables, esos niños y niñas comparten un trayecto que realizan a diario aunque el resultado no varíe. Primero acuden en grupos pequeños al corazón de la ci...
Los mil menores que aún viven en la calle en Ceuta pasan los días atrapados en un limbo con verbo propio: deambular.
Aunque los recorridos son variables, esos niños y niñas comparten un trayecto que realizan a diario aunque el resultado no varíe.
Primero acuden en grupos pequeños al corazón de la ciudad, a la Jefatura Superior de la Policía.
Pero jamás logran entrar.
“Que os vayáis, ya os lo dije ayer y anteayer, no estamos filiando”, les chilló un agente a un grupo de chicos de no más de 14 año...



