El mercado mundial de la energía se mantiene en tensión máxima mientras Estados Unidos e Israel intensifican la ofensiva contra Irán y se multiplican las acciones de represalia.
Sin visos de una salida diplomática a la contienda, el petróleo y el gas extienden su escalada, al tiempo que algunos de los principales productores energéticos, como Qatar e Irak, suspenden parte de la producción y suministros desde Oriente Próximo por falta de rutas de distribución.
Con el tráfico en el estrecho de Ormuz paralizado y una crisis energética mundial en ciernes, Donald Trump trata de salir al paso ofreciendo garantías de seguros y escolta militar a los buques que reanuden el tránsito marítimo en esta vital vía, y tratar así de recuperar cierta normalidad en los flujos.
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