En abril de 2024, la Asamblea Nacional francesa aprobó una ley destinada a reducir progresivamente el uso de los PFAS, los llamados “contaminantes eternos”, en productos de consumo como cosméticos, textiles o ciertos materiales industriales.
Aunque los utensilios de cocina quedaron finalmente fuera de la prohibición directa, el debate político y mediático en torno a la ley contribuyó a aumentar la conciencia pública sobre los PFAS y sus posibles efectos en la vida cotidiana.
Pese a que el menaje se libró del veto, para el fabricante de sartenes Cristel el impacto fue instantáneo: “Vimos un pico muy fuerte de la demanda de material de cocina inox (inoxidable) en ese momento.
Ahora llevamos dos años consecutivos anotando una progresión del 30%”, explica Julien Jean, director comercial de la marca, que acaba de anunciar que invertirán más de 12 millones de euros en la apertura de una segunda fábrica en 2027, que empleará a unas 30 personas.Seguir leyendo.
