Decenas de personas hacen fila frente a las panaderías en las calles de Teherán, con ajadas bolsas de tela o pequeños carritos con ruedas, mientras miran en aplicaciones en el teléfono dónde pueden encontrar otros bienes de primera necesidad.
Es una imagen que se repite desde el sábado, cuando comenzaron los bombardeos estadounidenses e israelíes en Irán.
“Las panaderías están funcionando a medio gas y esperar horas se ha convertido en parte de la vida diaria, con un miedo constante a explosiones en cualquier momento”, explica a este periódico Mohammad Reza Hosseini, de 55 años, empleado bancario que vive cerca de la conocida Plaza de Palestina de la capital iraní.Seguir leyendo.
